jueves, 30 de agosto de 2012

Cap. 88 Automatic Dreams!


Capítulo 88: Recuerdos


Te amo como la maravillosa mujer que eres —Dijo sonriendo, yo igual sonreí, el juntó su frente con la mía, mirándonos a los ojos y jugueteamos con nuestras narices. Parecíamos niños pequeños jugando, pero era algo realmente lindo; Bill acercó su rostro hacia mis labios, juntando los míos con los suyos, sellándose en un beso lleno de ternura, pasión, y mas que nada, amor. 
Nos separamos hasta que sentimos que el aire nos faltaba, y ambos sonreímos por inercia.

—Bettina Tu... ¿Quieres.. ser mi novia? —Preguntó ensanchando la hermosa sonrisa que adornaba su rostro.

—Bill, eres maravilloso, el hombre perfecto, y después de todo lo que me has demostrado ¿Pretendes que te diga que no? ¡Claro que quiero ser tu novia! —Una lágrima de felicidad descendió por mi mejilla. Me abalancé hacia su cuerpo abrazándolo fuertemente, y después, él volvió a besarme.

Aquella noche, cada beso, movimiento, acción, y sobretodo las palabras, los podía recordar claramente. Desde hacía nueve meses descansaban en mi cabeza, y estaba segura que descansarían allí por el resto de mi vida.
En lo que esperaba a que alguien llegara, recordé todo de aquella maravillosa noche. El mismo día en el que Tom había ido a la casa a hablar con Jared para decirle que sí se haría cargo de los bebés; ese mismo día Bill me había declarado su amor, y me había pedido que fuera su novia.

Desde el primer día que lo vi, en el hotel de Ibiza, cuando Tom se estaba disculpando conmigo por haberme hecho tropezar, Bill legó corriendo, huyendo de las fans, hasta posicionarse al lado de su hermano, quién ya estaba a salvo.
Recuerdo la cara que puso Bill en cuanto me vio, sus ojos abiertos como platos, y yo no entendí porque su expresión de sorpresa, hasta que él me confesó que me había visto en el concierto.

Abrí despacio el cajón del pequeño mueble de madera que se encontraba al lado de mi camilla, y con mucho cuidado saqué de éste una pequeña caja transparente, observando su precioso contenido...

—Mi rosa... —Sonreí melancólica recordando la historia de como había llegado esa preciosa rosa de cristal que descansaba sobre mis manos. Mi cabeza se inundó de recuerdos, y a diferencia de hace años, los únicos recuerdos que me llegaban ahora eran recuerdos felices, tranquilos, y amorosos, y cuando me dí cuenta, las lágrimas de felicidad ya descendían por mi rostro.

Alguien llamó a la puerta sacándome de mi ensoñación. Limpié mis escasas lágrimas, guardando de nuevo aquella rosa, aquel precioso recuerdo que simbolizaba el comienzo de todo. Esa rosa siempre la llevaba conmigo cuando hacía viajes largos, significaba mucho para mí, y se había convertido en un amuleto de la buena suerte.

—Hermanitaaa. —Me reí al escuchar la dulce voz de mi hermano al otro lado de la puerta. —¿Puedo pasar?

—¡Hermanito! Claro que si, pasa, necesito verte

La puerta se abrió, dejándome ver a la silueta sonriente de Jared quien inmediatamente se introdujo en la habitación, lanzándose a mis brazos abrazándome fuertemente y besándome la frente y las mejillas como un loco.

—Me dijeron que todo salió muy bien bien Betti

—Sinceramente... ¿Tu crees que yo si pueda volver a caminar bien como antes? —Pregunté, temiendo lo que pudiera responderme.

—No, no lo creo. —Bajé la mirada y Jared me cogió la barbilla para que lo mirara a los ojos. —Estoy seguro de que volverás a caminar

—Me siento una tonta, todo es mi culpa, si tan solo no hubiera cruzado la calle corriendo sin fijarme si había autos nada habría pasado

—Tranquila, no tienes que culparte por nada, las cosas siempre pasan porque tienen que pasar

—Pero... —Me interrumpió.

—Pero nada, siempre tienes que ver el lado positivo, si no te hubieras accidentado, no hubieras podido hablar con mamá —Sonreí, sin duda la única persona que siempre había logrado hacer que yo dejara de llorar, era mi hermanito mayor.

—Hablé con mamá antes de accidentarme Jared, pero he pensado que tal vez ella sabía lo que iba a pasar, por eso me dijo que me encontraría con muchos obstáculos

—Exactamente pequeña. —Volvió a abrazarme. Lo apreté entre mis brazos, y jugué un poco con su no tan larga cabellera.

—Hey Jared, ¿A caso te has olvidado de que yo sigo acá afuera? Dijiste que tú me ibas a decir cuando podía entrar. —Mi hermano y yo observamos la puerta, de donde se había escuchado aquella inconfundible y angelical voz. Allí estaba él, parado en el umbral de la puerta, sosteniendo entre sus brazos un enorme ramo de flores, y una bella sonrisa dibujada entre sus labios. —¡Hola Bettina!

—Bill... —Jared se separó de mi y le hizo una seña a Bill con la mano para que se acercara. Éste obedeció y se dirigió a paso rápido hacia mi camilla, entregándome el ramo de flores en los brazos y dejando un cálido beso en mi frente. —Por un momento pensé que no habías venido. —Le dije mientras acariciaba su mejilla.

Jared salió de la habitación, dejándonos un poco de privacidad como pareja, además de que tenía que ir por el doctor para que nos dijera algunas indicaciones.

—¿Recuerdas el regalo que te di el día que cumplimos seis meses juntos? —Pregunté jugando a entrelazar y separar nuestros dedos varias veces, él asintió.

—Como olvidarlo, los collares que al unirlos formaban un corazón

—Si esos, me preguntaba... ¿Dónde están?

—El mío yo lo tengo puesto. —Sonrió mientras introducía su mano por el cuello de su camiseta y después sacaba el collar. —Después de que te accidentaras, para poder curarte tuvieron que quitarte toda tu joyería, por lo que también te quitaron el collar...

—Bill ¡Donde está! Quiero mi collar, sabes que simboliza mucho para mí, y sería injusto que mientras tú aún lo sigues usando yo lo haya perdido y... —Observé como Bill introducía de nuevo la mano en su camiseta, y con una enorme sonrisa entre sus labios sacaba un collar muy parecido al que había sacado antes, MI collar. —Lo tienes... puesto

—Si, y desde hace mucho tiempo he querido dártelo, pero se me había olvidado

—Gracias. —Sonreí, y Bill comenzó a quitarse el collar, para enseguida colocarlo en mi cuello.

—¿Gracias? ¿Porque gracias? Si la que compró los collares fuiste tú. —Ambos nos reímos y Bill se acercó a mi rostro, para después besarme suavemente. —Te quiero. —Me abrazó.

—Yo también te quiero mi tonto. —Escuchamos la puerta abrirse, y observamos como Jared entraba a la habitación acompañado por el doctor. Enseguida Bill y yo nos separamos, y mi novio se puso de pie, ya que se encontraba sentado sobre la camilla conmigo.

—Buenos días Bettina, veo que has amanecido de muy buen humor. —Dijo el amable hombre de bata blanca, que se acercaba lentamente hacia mi.

—Buenos días, en realidad no estoy de tan buen humor, siento mi cuerpo muy extraño

—Es normal, no te preocupes. —Asentí.

—¿Cuando puedo volver a Hamburgo? —Pregunté impaciente. —Quiero comenzar a tomar terapias, me urge recuperarme cuanto antes.

—Justo ahora vengo a hacerte las últimas pruebas, para asegurarnos de que si vas a poder volver a mover tu pierna. —Sonrió, y yo empalidecí ¿Ahora? Tenía prisa por regresar a mi ciudad, pero todavía no me sentía preparada para saber si mi vida cambiaría o volvería a ser la misma de antes.

—De.. acuerdo. —Suspiré nerviosa, Bill me apretó la mano para intentar tranquilizarme un poco.


Estaba a minutos de saber si mi vida volvería a ser como antes, y el resultado de esas últimas pruebas realmente me aterraba. Observé a Jared con los ojos abiertos como platos, y él sonrió para decirme con la mirada que todo estaría bien. 

2 comentarios:

  1. Ke liiindos recuerdos dsd ke esta kon el principito(envidiiiaaa) y ke bueno ke el doc ya le diga ke komenzara a rehabilitarse :) espero ke todo salga komo korresponde: ella volviendo a kaminar kon normalidad bueno hasta otro kpi Besito Lily :) ♥

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  2. holaaaa! acabo de leer! ( he sacado un hueco chiquitito! ajaja)
    me ha encantado el capi!! pero.. ya queda poco para que termine tu fic no? ¬¬
    eso no me gustaaa!
    espero k todo salga bien con bett! y bill tan mono el! con el collar de bettina!
    cuidate!

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